Solo Dios basta

Solo Dios basta

El año está llegando a su fin. Ha sido un año especial en muchos aspectos. En primer lugar, mis vacaciones, que fueron muy especiales, y también el regreso, que vino acompañado de una montaña de trabajo. Fue una especie de estrés, pero se podría decir que fue más bien un sentido de la responsabilidad.

No solo he logrado importantes mejoras en el ámbito profesional, sino también en mi vida privada y en mi relación con Dios, donde he trabajado mucho en mi desarrollo personal. Mi relación con mi familia y amigos ha tenido un comienzo un poco difícil este año y, para mi gran pesar, algunas relaciones aún no se han restablecido. La culpa es solo mía. Mi ingenuidad me ha metido en muchos problemas, pero con la ayuda de mi Señor y mi Salvador, la situación ya no es tan mala como antes. De hecho, ha sido un claro momento de aprendizaje. He aprendido de mis errores.

Pero, por extraño que parezca decirlo de mí mismo, creo que por fin, después de treinta y cinco años, estoy madurando. Supongo que siempre seré un payaso, ya que soy un hijo de Dios. Y tal vez, al contrario de lo que dice Pablo, nunca dejaré atrás mi infancia. Pero emocionalmente he madurado.

Estoy agradecido por todo lo que el Señor me ha dado y me da en el aquí y ahora. Y no olvidaré dar gracias por lo que el Señor aún me dará. Tengo casi todo lo que quiero o necesito. En todos estos años, solo hay un deseo que no se ha cumplido. Es una cruz bastante pesada, pero quizá Él tenga otros planes que lo que ahora es bueno para mí. Así que no me falta nada y, sin embargo, me falta todo. Pero me siento bendecido con mis amigos y mi familia. Eso alivia el dolor.

¿Quizás también interesante para ti?